ORIGEN: Nació en Nueva York en 1939, concretamente en el Bronx. Después de graduarse en los estudios obligatorios, empezó a estudiar en la universidad con el fin de ser empresario (él siempre había soñado con hacerse rico) pero dos años después lo dejó.
Aunque realmente no se formó en ninguna escuela de moda, sus conocimientos se basaron en la experiencia. Durante los años siguientes trabajó para el fabricante de corbatas Beau Brummel, y a sus 28 años tenía tantas ideas para nuevos diseños que, con la ayuda y el beneplácito de la compañía donde trabajaba, empezó su propia línea: “Polo”. Pronto empezaría a estar en los mejores establecimientos (como Neiman Marcus o Bloomingdale’s).
LAS CLAVES: En 1968 lanzó su propia línea de hombre, como hasta ahora nadie había hecho. Un año después tenía una tienda propia dentro de Bloomingdale’s. Al principio de los setenta, modernizó la camisa de mujer (haciendo aparecer su conocido logo) creando una línea más estilizada y femenina. Además, también ideó el famoso polo de tela de malla, en hasta veinticuatro colores diferentes. Gracias a todos estos pasos se estaba convirtiendo en el abanderado del estilo “Preppy”.
En ese momento, pensó que ya lo había hecho todo y que no tenía nada más que decir, pero debido al acuerdo con el gigante Bloomingdale’s tenía que seguir tuvo que ir más allá, expandirse y aprender. En 1976 realizó su primera colección para niños y niñas. Y dos años después las primeras fragancias. Pero tampoco paró aquí, casi una década después se atrevió con ropa de cama, toallas, alfombras, manteles,… Así como también participó en los noventa como empresa patrocinadora o colaboradora de atletas profesionales y especializados en el polo, en el rugby o en el tenis.
Poco a poco ya se había extendido por muchos lugares de Ámerica, pero en los ochenta cambió de destino y abrió su primera tienda internacional en Londres. Para ello utilizó una antigua farmacia y la reestructuró llevando el estilo estadounidense a Europa.
En 1986, cabe destacar la creación de su tienda insignia, Rhinerlander Mansion en el 867 de Madison Avenue. La restauró y el resultado fueron cinco pisos llenos de detalles en un espacio enorme. Siete años después, con gran acierto y enfrente de esta construcción, inauguró su primera tienda Polo Sport, presentía que los noventa iban a ser los tiempos del deporte y del ejercicio. Pero también de la elegancia y la sastrería, por lo que lanzó su línea Purple Label.
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En 1997 empezó a cotizar en bolsa y en los 2000 comenzó a tener su hueco en internet con www.polo.com o runway.polo.com, donde se podían ver sus desfiles. De hecho, el año pasado se presentó su primer desfile virtual por internet.
Actualmente la firma se ha extendido por todo el mundo, y hasta podemos encontrar pintura Ralph Lauren. Hoy en día es toda una forma de vida.
DETALLES: Partiendo del polo, por ser sofisticado y elegante, tenía casi por bandera la cultura anglosajona. Lo que intentaba era trasladar a Estados Unidos ese sentido europeo de calidad y tradición. Así creó prendas tan novedosas como los trajes sin forro en algodón, con un corte y una sastrería muy cuidados. Pero no solo se quedó en la parte masculina, sino que para la mujer ideó todo tipo de pantalones (según él se veían mejor con esmoquin que con vestido)
No debemos olvidar la gran influencia que el cine tuvo en las colecciones. Lo que intentaba era contar una historia, y que la estética de sus catálogos fueran muy parecida a los fotogramas de la gran pantalla. Cuando decidió dejar de lado, por algún tiempo, el estilo colegial, se inspiró en el Oeste. Las chicas vaqueras, las chaquetas con flecos, las faldas acampanadas, … tuvieron un lugar en su historia. Aunque también realizó colecciones basadas en el mundo ecuestre, que finalmente le llevó en los 2000 al lanzamiento de Pink Pony (aquella camiseta negra con el caballo rosa del polo, símbolo de la iniciativa anticáncer).
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ANÉCDOTAS: En el colegio era conocido por dos cosas: vender corbatas a sus compañeros y porqué su apellido original contenía la palabra “shit” en medio. Por eso su hermano le aconsejó otro, Lauren (ya que sus primos se llamaban Lawrence de apellido).
En sus años de juventud incluso llegó a servir a la armada estadounidense.
Al comienzo de su línea él mismo se encargaba de realizar los diseños y de distribuir las corbatas en las tiendas.
Antes de que la película “El Gran Gatsby” se estrenara, ya sabían de quien sería el vestuario, nadie mejor que Lauren para recrear los años veinte y treinta.
Al ganar el premio Coty Hall of Fame en las líneas femenina y masculina, apareció con una chaqueta de esmoquin y sus propios vaqueros.
Donó 13 millones de dólares para preservar la bandera estadounidense.









































