ORIGEN: Nacida en Bélgica en 1946, estudió económicas en la Universidad de Génova. Allí, conoció al que fue su marido, con el que pronto se mudaría a Nueva York. Pero fue en 1972 cuando Diane entró en el mundo de la moda. Y aunque sus comienzos estuvieron marcados por 12 jerséis que bien se asemejaban a vestidos (realizados en Italia) en 1974 creó la prenda que sería la insignia de su marca: el vestido drapeado.
Un año después creaba su primera fragancia: Tatiana. Pero esto no era todo, también al diseño de muebles, marcando así un estilo de vida, que se amplió en 1979 ya que decidió centrarse en crear su propio imperio cosmético.
CLAVES: Cuatro años después, por cuestiones personales (como la presión que suponía tener más de 20 licencias a su cargo) decidió vender todo el negocio cosmético a una gigante y prestigiosa farmacéutica británica. Fue entonces cuando decidió volver a sus orígenes y tuvo la oportunidad de abrir su primera tienda de lujo en la quinta avenida de Nueva York. Aunque también se reubicó en París, donde dirigió sus negocios en la alta costura y abría una editorial francesa llamada Salvy.
En los noventa, al volver a EE.UU. se dio cuenta de que había perdido el control de la marca con su nombre y para recuperarla, decidió acercarse al público con un programa semblante a los teletiendas que se mantuvo durante cuatro años y generó más de 40 millones de dólares gracias a sus ventas. En 1997 después de todo este paréntesis en sus creaciones, relanzó su línea de vestidos, volviendo totalmente a sus orígenes.
Desde 2001 la marca DVF ha sido una de las más reclamadas en el mundo de la moda, durante la última década abrió más de 25 tiendas desde Shanghai hasta St. Tropez.
En el 2010, comenzó con el nombramiento de un nuevo director creativo en DVF y la colección inspirada en la bailarina Isadora Duncan fue todo un éxito. Actualmente, la firma ofrece cuatro colecciones diferentes al año y comprende todo tipo de accesorios y complementos.
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LOS DETALLES: Lo que Diane von Furstenberg pretendió con su icónico vestido era otorgar elegancia a la vez que confort, a todas aquellas mujeres que lo llevaran. Además, a través de él quería otorgar el poder que las féminas se merecían y simbolizar su independencia.
ANÉCDOTAS: En 1976 vendió casi un millón de sus vestidos, llegando a ser portada de Newsweek y calificándola como “una de las mujeres más remarcables después de Chanel”.
Llamó a su primera fragancia como a su hija.
Fue apoyada en sus inicios por la editora de Vogue Diana Vreeland.
Helmut Newton fue el primero en fotografiar su nueva línea de lujo.




































